Del confeti al espagueti: la importancia de construir un ecosistema conectado

BOLETÍN IDS SEPTIEMBRE 2026

La imagen contrapone dos enfoques para abordar problemas complejos: el confeti, como metáfora de una solución única o “bala de plata” que pretende resolver el problema por sí sola, y el espagueti, que representa múltiples intervenciones en distintos puntos del sistema y la construcción activa de relaciones a largo plazo entre sus actores. En la parte inferior se indica: «El confeti y el espagueti como metáforas de distintos enfoques para abordar desafíos interrelacionados» (concepto de imagen: Ingrid Burkett/TACSI).
La imagen que ilustra el artículo contrapone dos enfoques para abordar problemas complejos: el confeti, como metáfora de una solución única o “bala de plata” que pretende resolver el problema por sí sola, y el espagueti, que representa múltiples intervenciones en distintos puntos del sistema y la construcción activa de relaciones a largo plazo entre sus actores. En la parte inferior se indica: «El confeti y el espagueti como metáforas de distintos enfoques para abordar desafíos interrelacionados» (concepto de imagen: Ingrid Burkett/TACSI)

Versión sonora

Un ecosistema de innovación es mucho más que un conjunto de organizaciones que trabajan en un mismo ámbito. Es una red de personas, equipos, instituciones y empresas que interactúan, comparten conocimiento, movilizan recursos y colaboran para resolver retos comunes.

Lo que define a un ecosistema no son únicamente los elementos que lo componen, sino las relaciones que existen entre ellos. Cuanto más conectados están sus actores, más circula el conocimiento, más fácil resulta colaborar y mayor capacidad tiene el conjunto para generar impacto. Existe una metáfora especialmente útil para reflexionar sobre cómo construir un ecosistema: la diferencia entre los modelos “confeti” y “espagueti”, una conceptualización desarrollada por Ingrid Burkett junto con The Australian Centre for Social Innovation (TACSI).

Del confeti al espagueti

El confeti representa un ecosistema lleno de iniciativas interesantes, pero dispersas: proyectos, pilotos y organizaciones que trabajan sobre retos similares sin estar necesariamente relacionadas entre sí. Cada pieza puede aportar valor por separado, pero los aprendizajes y el impacto suelen quedarse dentro de cada proyecto.

El espagueti representa algo diferente. Los proyectos siguen existiendo, pero aparecen los hilos que los unen: relaciones entre personas y organizaciones, conocimiento compartido, aprendizajes que pasan de una iniciativa a otra y objetivos comunes. El valor ya no está únicamente en cada proyecto, sino también en lo que sucede entre ellos.

  • Confeti: iniciativas valiosas pero dispersas.
  • Espagueti: proyectos conectados mediante relaciones y conocimiento compartido.
  • Confeti: los aprendizajes permanecen dentro de cada iniciativa.
  • Espagueti: el conocimiento circula y multiplica el impacto colectivo.

Esta forma de entender los ecosistemas ayuda a reflexionar sobre cómo queremos trabajar desde ONCE Innova.

Innovar también es conectar

Un departamento de innovación nunca trabaja de manera aislada. Buena parte de su función consiste precisamente en acercar necesidades a soluciones, personas a conocimiento y organizaciones que pueden aportarse valor mutuamente.

Dentro de ONCE contamos con áreas, centros y equipos que conocen en profundidad las necesidades de las personas afiliadas, vendedores y profesionales de la organización. Fuera encontramos startups, empresas tecnológicas, universidades, centros de investigación, inversores, administraciones públicas y organizaciones del tercer sector que pueden aportar conocimiento, capacidades y nuevas soluciones.

ONCE Innova puede actuar como puente entre esos dos mundos y, cada vez más, también entre los propios actores que los conforman.

Por eso, construir un ecosistema no consiste en tener una gran base de datos de contactos ni en acumular colaboraciones puntuales. Un ecosistema cobra verdadero sentido cuando sus actores se conocen, intercambian información y encuentran espacios para trabajar alrededor de objetivos compartidos.

Y para conseguirlo hay algo aparentemente sencillo que resulta fundamental: conectar.

Conectar significa:

  • Preguntar a las áreas qué problemas necesitan resolver.
  • Escuchar a los centros para comprender qué está funcionando y qué puede mejorarse.
  • Conocer las barreras que encuentran las startups cuando trabajan con nosotros.
  • Identificar tendencias, capacidades y oportunidades de colaboración.
  • Crear espacios donde distintos actores puedan conocerse e intercambiar experiencias.

De proyectos aislados a relaciones que permanecen

Esta mirada también cambia nuestra forma de entender los proyectos de innovación.

Un piloto puede terminar, pero la relación con una startup no tiene por qué hacerlo. Un miembro de un jurado puede evaluar una solución y, meses después, compartir su conocimiento con otras empresas del ecosistema. Un equipo interno que participa en un reto puede descubrir una tecnología aplicable a una necesidad completamente diferente. Y un aprendizaje obtenido durante un proyecto puede evitar que otro equipo tenga que empezar de cero.

Ahí es donde empezamos a pasar del confeti al espagueti.

  • Las relaciones sobreviven a los proyectos.
  • Los aprendizajes se reutilizan en nuevas iniciativas.
  • El conocimiento circula entre organizaciones y equipos.
  • Las capacidades se fortalecen colectivamente.
  • Surgen nuevas oportunidades de colaboración.

El Reto Emprendedores como ejemplo de ecosistema

El Reto Emprendedores es un buen ejemplo. No queremos que sea únicamente una convocatoria en la que identificamos startups, seleccionamos finalistas y exploramos posibles casos de uso.

Alrededor del programa participan equipos de ONCE, expertos en accesibilidad, startups, grandes empresas tecnológicas, entidades públicas, universidades, inversores y organizaciones del tercer sector.

  • Equipos de ONCE.
  • Expertos en accesibilidad.
  • Startups.
  • Grandes empresas tecnológicas.
  • Universidades.
  • Administraciones públicas.
  • Inversores.
  • Organizaciones del tercer sector.

Cada uno observa los retos desde una perspectiva diferente y aporta capacidades distintas. Precisamente ahí reside buena parte del potencial del ecosistema.

Nuestro objetivo es que el conocimiento generado, las relaciones creadas y las soluciones identificadas puedan alimentar otros proyectos, resolver nuevas necesidades y abrir oportunidades de colaboración.

De esta manera, el éxito de un programa de innovación no se mide únicamente por los pilotos que consigue poner en marcha, sino también por las relaciones, capacidades y aprendizajes que deja instalados en el ecosistema.

El ecosistema también hay que cuidarlo

Pero los ecosistemas no se construyen solos.

Necesitan tiempo, conversaciones y espacios de encuentro. Hay que conocer a sus actores, entender qué pueden aportar y también qué necesitan. Mantener vivas las relaciones, compartir aprendizajes, incorporar nuevas voces y detectar oportunidades para trabajar juntos.

También implica preguntarnos periódicamente quién falta. ¿Con qué actores todavía no estamos hablando? ¿Qué capacidades necesitamos incorporar? ¿Quién podría ayudarnos a escalar una solución? ¿Qué organizaciones deberían conocerse y todavía no lo hacen?

Porque un ecosistema vivo nunca está terminado.

Y probablemente un ecosistema de innovación bien conectado se parezca bastante a un plato de espagueti: no siempre está perfectamente ordenado, pero precisamente en ese entramado de relaciones está buena parte de su riqueza.

Conectar para innovar

Para ONCE Innova, construir y cuidar ese ecosistema no es algo paralelo a nuestra actividad de innovación. Es parte fundamental de ella: crear las condiciones para que las necesidades de ONCE encuentren las mejores soluciones y para que el conocimiento, las capacidades y las personas adecuadas puedan encontrarse para hacerlas realidad.

Esto supone impulsar conexiones que permitan compartir conocimiento, generar nuevas colaboraciones y aprovechar mejor las capacidades existentes dentro y fuera de la organización.

Para reflexionar

Si los ecosistemas se construyen a través de relaciones, quizá merezca la pena preguntarnos:

  • ¿Con qué actores deberíamos estar más conectados?
  • ¿Estamos aprovechando todo el conocimiento disponible en nuestro entorno?
  • ¿Qué relaciones podrían generar nuevas oportunidades de colaboración?
  • ¿Cómo podemos contribuir a fortalecer el ecosistema del que formamos parte?

Porque innovar no consiste solamente en generar cosas nuevas. A veces, la innovación empieza por conectar mejor lo que ya tenemos.

Publicador de continguts

Publicador de continguts

GRUPO SOCIAL ONCE
ILUNION

Visualització del menú

Enllaços d'Utilitat

Publicador de continguts