España en llamas: el peor año de incendios forestales en décadas

BOLETÍN IDS NOVIEMBRE 2025

Medidas de prevención ante incendios forestales cuando estemos en el monte. Fuente: Protección civil

Los incendios forestales como manifestación visible y devastadora del cambio climático y la deficiente gestión de las autoridades locales.

Versión sonora

Parece que todos los años escuchamos, sin a veces prestar mucha atención, que otro verano más el monte se quema. España ha vivido en 2025 una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras desde que existen registros.

Hasta finales de septiembre, en España ha habido 61 incendios forestales que han necesitado intervención de los medios de la Administración General del Estado. Estos fuegos han arrasado casi 400.000 hectáreas, superando con creces la anterior marca del año 2022 que fueron 262.000 hectáreas.

Mapa de incendios forestales en España acumulados hasta finales de septiembre. Fuente: Protección civil

Imagenes extraídas del "Informe de seguimiento de Incendios forestales 2025" de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, Ministerio del Interior

as zonas más golpeadas han sido Galicia, Castilla y León, Asturias y Extremadura, destacando los incendios de A Rúa, Uña de Quintana y Benuza. Provincias como León, Ourense y Zamora han sido especialmente golpeadas, con decenas de miles de hectáreas calcinadas y miles de personas evacuadas. Ha sido necesaria la intervención de la Unidad Militar de Emergencias y otros medios estatales para poder hacer frente a estos devastadores incendios.

Cambio climático y gestión del territorio como aceleradores de incendios forestales

Muchos son los factores que intervienen en la producción de un incendio forestal. Los incendios forestales de 2025 en España se han visto agravados por una combinación de factores meteorológicos extremos —como olas de calor, una sequía histórica en verano y una primavera lluviosa que generó un crecimiento de vegetación excesiva que se secó en verano— y problemas

estructurales del territorio, como la despoblación rural y la falta de gestión forestal activa. Además, la legislación restrictiva, la escasa cultura de prevención y la limitada inversión en medios y planificación han dificultado la respuesta ante una temporada especialmente crítica.

Más allá del fuego: biodiversidad y salud en peligro

El impacto no se limita a la vegetación. Este tipo de incendios forestales ponen en peligro espacios naturales protegidos, incluyendo áreas críticas para la supervivencia de 395 especies vulnerables o en peligro de extinición, como el oso pardo, el urogallo y la cigüeña negra.

El informe Incendios y Biodiversidad 2025 revela que el 43 % de la superficie quemada se encontraba en espacios protegidos, como la Red Natura 2000. 

También el humo de los incendios ha tenido consecuencias en la salud pública. Además de las personas fallecidas que provoca la lucha contra el fuego (8 en el año 2025), investigaciones del ISGlobal de Barcelona han demostrado que las partículas finas (PM2.5) generadas por incendios forestales son más tóxicas que las del tráfico urbano, aumentando el riesgo de mortalidad por enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Igniciones humanas: el origen de la mayoría de los fuegos

Según informa el Ministerio de Agricultura, más del 50% de los incendios son intencionados, sin embargo, los pirómanos solo representan el 7% de estos casos. La mayoría se deben a quemas agrícolas, eliminación de matorral y conflictos sociales. Por ello, hay que trabajar como sociedad en prevenir estos incendios, colaborando con las comunidades rurales para entender sus necesidades y reducir las causas de ignición.

¿Qué podemos hacer?

A nivel individual, la prioridad es protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. Para ello, la página web de la protección civil propone un video y varias infografías ilustradas tanto de prevención de incendios forestales como de autoprotección para saber siempre cómo actuar si nos vemos envueltos en un incendio forestal.

Como sociedad, hay que tener en mente que no se pueden eliminar los incendios, ya que muchos de ellos son necesarios para la producción de cultivos. Se debe de trabajar para gestionar mejor el territorio donde vivimos, incluyendo iniciativas como las siguientes: 

  • Paisajes mosaicos que rompan la continuidad forestal.
  • Quemas prescritas, podas y clareos.
  • Uso de herbívoros para reducir vegetación combustible.
  • Restauración de bosques degradados.
  • Limitación de actividades humanas en épocas de alto riesgo.
  • Recalificación de terrenos para evitar urbanización en zonas vulnerables.
Los incendios forestales son una manifestación visible y devastadora del cambio climático y la deficiente gestión de las autoridades locales. Su gestión requiere una visión integral que combine mitigación de emisiones, adaptación territorial, prevención social y planificación ecológica. En esta “nueva normalidad del fuego”, el reto no es evitar todos los incendios, sino reducir su impacto y convivir con ellos de forma sostenible.


Enlaces de interés: 

Incendios forestales - DGPCyE
No son los pirómanos: quién o qué esta detrás de los INCENDIOS | EL PAÍS
La mortalidad asociada a incendios forestales podría estar infraestimada en un 93 % - ISGLOBAL
Inicio - Gran Canaria Mosaico

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